Leyendo la “Historia de la Arquitectura” de Jonathan Glacey (2001 Editorial Planeta Mexicana) encontré importantes conceptos en los que en mucho coincido sobretodo cuando a los arquitectos se nos define como constructores, idea que en cierta forma resulta limitativa por lo que mas adelante entenderán.
En el mismo libro, Norman Foster escribe en su prólogo que nuestra cultura se asienta en la capacidad para realizar cosas, proceso que se inició con la necesidad de protegerse y que la arquitectura excede esta necesidad básica, variando su expresión a lo largo del tiempo y del espacio, variando del mismo modo que las especies animales y plantas.
Glacey sostiene que infinidad de animales son capaces de construir cosas, y ejemplifica que las termitas construyen galerías, las aves construyen nidos, las abejas construyen colmenas magníficas en su geometría y manejo en materiales ligeros, pero resistentes, sin embargo, afirma, solo el hombre es capaz de crear la arquitectura, que se define como la ciencia y el arte de construir, y de forma por demás poética, dice que es ese momento en que la construcción se impregna o llena de magia para transformar un simple cobijo en una obra de arte.
Obra de arte, sigue diciendo Glacey, que tanto puede confundir y molestar, como deleitar, siendo en esencia un arte que no deja de evolucionar y mediante el cual se celebra la riqueza y salud, y una forma mediante la cual el hombre ha querido alcanzar el cielo. Quienes lo duden, solo reflexionen que las obras mas perecederas y antiguas han pretendido acercar al hombre a sus dioses o servir para que estos descendieran sobre la tierra.
Más adelante, el autor dice que hoy hay tan buenos arquitectos como en el pasado, pero que igual que en otros campos los artistas son pocos y no frecuentes, sostiene que al haber nuevas tecnologías ha permitido realizar la arquitectura con mas destreza y al mismo tiempo cometer mas errores.
Reconoce que en los inicios del siglo xxi hay muchos mas habitantes en el mundo y mas arquitectos que en otras épocas, pero que ello no significa mayor calidad en la arquitectura, tal vez porque ya no se construye para la divinidad o dejar constancia de existencia en el cosmos, habiéndose reducido la arquitectura a motivos mas mundanos y banales ligados a aspectos económicos o con modas.
Este libro nos permite hacer un recorrido por casi 5000 años de arquitectura, diferentes estilos y épocas, con brillantes comentarios, lo recomiendo plenamente...ya que en el se muestra que técnica y arte se complementan para crear espacios diversos para el uso humano.
Arq, Guillermo Avila Devézze






